Pasan las horas y siguen saliendo imágenes del derbi que aumentan la lógica indignación del Real Madrid. La gran polémica del partido en el Metropolitano fue la tarjeta roja perdonada por Ortiz Arias a Kang-in Lee, jugador del Atlético. El surcoreano cometió una falta con los tacos al tobillo del centrocampista madridista que le originó una lesión que le impidió viajar con la selección de Uruguay al parón.
En el momento de la falta, Valverde protestó desde el césped y se levantó rápidamente para seguir jugando. La reacción del árbitro fue reírse del uruguayo, pensando que estaba fingiendo cuando presenció la falta justo por detrás de los dos futbolistas. Esa imagen ya provocó una avalancha de críticas contra el colegiado durante el domingo.
Pero ahora, las cámaras de El Día Después de Movistar + echan más leña al fuego, ya que revelan que Ortiz Arias, al que alguien debió enseñarle la jugada durante el descanso, se dirigió a Kang-in Lee antes de que iniciase la segunda parte para advertirle que no realizara más faltas de ese tipo. El surcoreano dobló por completo el tobillo de Valverde, que, lejos de protestar, se centró en seguir jugando.
Sin embargo, en el único momento que se aproximó al árbitro para reclamar la roja, que era clara, se encontró con la sonrisa irónica del mismo, algo injustificable al tratarse de una entrada tan dura al tobillo de un jugador. La indignación fue tal que José Mourinho salió a la sala de prensa del Metropolitano con un folio en el que estaban impresas tanto la de Kang-in Lee como la de Cuti Romero sobre Jude Bellingham.
Ahora, el portugués ve cómo de forma tardía Ortiz Arias solventó lo ocurrido, además sin siquiera amonestación para el surcoreano, con una simple advertencia. Así fueron sus palabras contra el árbitro. «La historia del partido está aquí: son dos tarjetas rojas claras», dijo ante los medios señalando al papel que llevaba en su mano.